La temperatura en tu habitación es perfecta. Has corrido las cortinas opacas. Acabas de terminar una taza de té de manzanilla y una novela que te hizo reír a carcajadas y olvidarte de lo que te preocupaba durante el día.
Estás a punto de quedarte dormido, y de repente se enciende el aire acondicionado. O suena la alarma de un coche en la noche. O tu pareja estornuda. De repente, te despiertas del todo. Tu cerebro reacciona a los ruidos tanto despierto como dormido. Pero si las interrupciones te despiertan, pueden impedirte disfrutar del descanso reparador que necesitas.
Cuando el ruido ambiental interrumpe tu sueño, el ruido blanco (o rosa) puede ayudarte a suavizarlo. Imagina estar sentado junto a alguien que mastica chicle ruidosamente en una biblioteca. Ahora imagina estar sentado junto a esa misma persona en un bar lleno de gente. Es el mismo sonido, pero bajo el bullicio del lugar, ya no lo oyes. El ruido blanco, ya sea de una máquina de sonido, un simple ventilador o el ruido de la multitud, ayuda a enmascarar las interrupciones causadas por el ruido al crear un sonido ambiental constante que hace que un ruido fuerte, como el portazo, sea menos impactante. Y eso reduce la probabilidad de que te despiertes sobresaltado.